Estas son las diferencias que aparecen en cualquier acto público con
gente en la calle. Conviene tenerlas resueltas en el pliego o en la
cotización, no el día del evento.
Escala de público
Un acto patrio o un corso junta a miles de personas en un espacio
abierto, sin paredes que ayuden al sonido. La cobertura se diseña para
que el que está al fondo escuche al orador igual que el de adelante, y
eso define cuánto sistema hace falta y dónde se ubica.
Energía propia, con margen
El tablero de una plaza no está pensado para un escenario. Se trabaja
con grupos electrógenos dimensionados con margen sobre el consumo real,
distribución con protecciones y puesta a tierra, y una alternativa si
el grupo principal falla en medio del acto.
Estructuras a la intemperie
Escenarios, torres de sonido y techos quedan expuestos al viento, a
veces durante varios días. Se calculan para la carga que llevan
colgada y para el viento previsto en el lugar, con un criterio claro
de cuándo se baja el telón o se detiene el acto por seguridad.
Cronograma con horarios públicos
El acto tiene hora fija, autoridades con agenda y transmisión de prensa.
El montaje se planifica hacia atrás desde esa hora, con prueba de sonido
terminada antes de que llegue el público, y el desarme se hace en el
horario que fije el municipio para liberar la calle.
Coordinación con otras áreas
Tránsito para el corte de calles, Seguridad para el vallado, Defensa
Civil, Obras Públicas por el uso del espacio, Prensa por la ubicación
de cámaras. El proveedor técnico tiene que poder hablar con todas y
ajustar el plano sin volver a cotizar cada cambio.
Accesibilidad y circulación
Cables cruzando veredas, rampas hacia el escenario para autoridades o
artistas, pasillos para ambulancia y sectores para personas con
movilidad reducida. Se resuelve en el plano de montaje, no improvisado
cuando ya está la gente.